Se cierra una puerta… para abrir otras…

Es difícil explicar con palabras qué sentimos cuando nuestra vida tuerce de dirección y toma un rumbo inesperado, algo que no teníamos previsto, que no queríamos que fuera así. Sin embargo, si nos paramos a pensar por un momento, sería una tontería describirlo, porque todos alguna vez en nuestra vida lo hemos experimentado. Caminos desconocidos que se abren derrepente delante de nuestras narices, puertas que aparecen de la nada y nos invitan a cruzar el umbral sin dejarnos otra alternativa mas que el dejarse llevar… Es en ese momento cuando la vida cobra un sentido diferente, en muchos casos un duro sentido. Caemos en la cuenta de que la verdadera felicidad está en uno mismo, y que la vida en si conlleva sufrir.

De esto mismo se dio cuenta Buda, al abandonar los muros del palacio de su padre y poder ver el mundo que le rodeaba, la vida real. Dejó la puerta de su hogar atrás para descubrir realmente quién era y en qué mundo vivía. Su revelación fue que para vivir se necesita ser feliz, y es inevitable vivir sin sufrir. Desde ese mismo instante se propuso hallar la manera de ser feliz en este mundo y convivir con el dolor. Y es entonces cuando uno cae en la cuenta de que la verdadera felicidad nunca se pierde, hay que saber hacerla resurgir de nuestro interior, despertarla de su letargo tras un duro golpe.

Se cierra una puerta, y se abre otra… ya crucé el umbral, pero no soy capaz de cerrar y no mirar atrás. Quizá con el tiempo llegaré a cerrarla, o simplemente tendré la suficiente valentía para echar un ojo por la cerradura de vez en cuando… pero nunca cierro las puertas con llave y seguidamente me deshago de ella… quien sabe?… igual en un futuro tengo la suficiente fuerza para volver a cruzar el umbral…

Con esto lo único que quiero decir es que tras la puerta nunca sabemos que nos podemos encontrar, por ello no debemos sentir miedo ante los cambios, aunque se que es difícil evadirse de la incertidumbre de una nueva vida. Yo siento que todo para mi vuelve a empezar, que atrás he dejado muchas puertas ya y que después de cruzar la última apenas me queda aliento para seguir, así que he de recuperarlo. Y para ello me valgo de la música, de la que vivo y para la que vivo. Ha sido parte de mi vida desde mi infancia y es en ella donde descargo mis sentimientos cuando se vuelven pesados de llevar en la espalda.

Sin más os doy la bienvenida y os invito a cruzar la puerta y a descubrir y a mirar la vida de otra manera… a recorrer conmigo este nuevo camino.

Os dejo con una pequeña y humilde versión de un tema que los aficionados a los videojuegos y a la música de calidad sabrán reconocer y sobretodo apreciar. Se trata de “Still Alive”, de Lisa Miskovsky, banda sonora del videojuego Mirror’s Edge. Con ello intento responder a todos aquellos que preguntan qué tal estoy… Still Alive (Sigo vivo… que no es poco).

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